Durante, la educación básica se enseñan conceptos fundamentales como la lectura, considerada como camino hacia el conocimiento y la libertad, permitiendo una visión del mundo a través del pensamiento de otros. Por ello, la lectura implica una participación activa de la mente, contribuyendo al desarrollo de la imaginación, la creatividad, el enriquecimiento del vocabulario así como el incremento de la expresión oral y escrita, posteriormente, la secundaria tiene como finalidad expresar conocimientos para ser enseñados y aprendidos, donde el alumno que obtenga lo aprendido pueda extrapolarlo en su vida diaria, adquiriendo la lectura como concepto fundamental. Uno de los objetivos de la institución educativa es orientar a crear un hábito por la lectura en la comunidad estudiantil, cuya utilización debe de ser necesaria para su vida personal, laboral y académica, en consecuencia, los docentes deben ayudar a la formación de los alumnos, obteniendo un compromiso para conocer las dificultades de la alfabetización que existen en las escuelas, logrando alternativas para llegar a una solución del problema.
El aprendizaje que brinda la lectura se logra cuando el sujeto lector disfruta del contenido a través de la comprensión. Los padres fomentan el hábito de la lectura desde la infancia de sus hijos, logrando un entusiasmo por aprender a leer, pero cuando llegan a la adolescencia la pasión por conocer se ve perdida, las prioridades cambian, por lo tanto, los profesores de literatura apenas logran que lean aquello que el programa de estudios les indica. Posteriormente, la mejor manera de comenzar a leer con un adolescente en primer lugar es no temer a leerles en voz alta y hacer listas de libros sugeridos, pero sobre todo en escucharlos cuando hablan de sus intereses y búsquedas, en abrir espacios de discusión y permitir que se expresen libremente sobre las lecturas. Los grupos de lectura son un excelente ejercicio para detectar sus gustos y disgustos, desarrollando una capacidad para un constante proceso cognoscitivo que requiere de un esfuerzo para obtener un placer por realizar el acto de leer, esto se relaciona con un proceso de búsqueda, creación y transmisión del conocimiento sobre un análisis crítico del entorno.
La escuela hace un ámbito propicio para que la lectura sea una práctica viva y vital, donde sea un instrumento para transformar el pensamiento, abriendo las puertas de mundos posibles, inaugurando un camino que todos los alumnos pueden recorrer para llegar a ser ciudadanos de una cultura de lectores. Actualmente, la importancia que tiene el docente en fomentar la lectura es muy importante, porque así los estudiantes captan el interés y obtienen una motivación. En consecuencia, leer es una acción que permite interactuar con otros, creando un pensamiento sobre el mundo, formando la habilidad de leer con la finalidad de crecer y enriquecer nuestro espíritu, así el libro será nuestro valioso amigo, este amigo puede ser una herramienta necesaria para soñar y enfrentar un sufrimiento.
Es por ello que la educación es un medio fundamental para adquirir y acrecentar la cultura, es un proceso siempre continuo que contribuye al desarrollo de las personas y al mejoramiento de la sociedad. Por tal motivo, uno de los objetivos centrales de la enseñanza en la escuela secundaria, es que los estudiantes se conviertan en lectores capaces y habituales, por ello, la práctica de la lectura es un contenido permanente en el programa de Español de educación secundaria, aunque como todo docente aún no siendo de la asignatura de Español debe de fomentar la lectura a cada momento de la clase. También es importante señalar que muchos niños se aíslan de sus compañeros por vergüenza a expresarse, generando tensión y frustración que afecta negativamente su desempeño escolar, por eso considero necesario concientizar a los alumnos para que valoren el enorme poder que tiene el expresarse de manera correcta, desafortunadamente, el problema que afecta a la secundaria es que los alumnos y docentes no leen, es necesario que fomenten la lectura para que sean capaces de exponer sus ideas y reflexionen de diversos temas así fortalecerán contenidos vistos en el aula y fuera de ella.
Algunas veces, la mayoría de los jóvenes de secundaria tienen una dificultad en el empleo de la lengua oral y escrita, lo que es evidente cuando los alumnos presentan trabajos por escrito, pues sus textos no son claros ni coherentes. Es decir, la expresión oral presenta una escasa competencia comunicativa, quizás esto se deba a que la enseñanza de la lengua ha llevado a la excesiva formalización y a la pérdida del sentido comunicativo. Afortunadamente, enseñar a leer y escribir, hoy no es exactamente lo que se entendía en el pasado, en donde se realizaban prácticas de manera mecánica, como el demasiado uso del dictado, lo que hacía que los alumnos rechazaran la práctica de la escritura. Los jóvenes deben de adquirir competencias comunicativas con las que puedan hacer uso de la escritura para planear y elaborar un discurso, interpretar y producir textos, para responder a las demandas de la vida social, de tal manera que a través de diversas actividades se motiven a escribir, adquieran y practiquen esta actividad de manera autónoma. En consecuencia, esto puede realizarse si se práctica la lectura y pueden adquirir mayores saberes para expresar, intercambiar y defender ideas, participando en la construcción y organización del pensamiento.
Durante, el proceso de aprendizaje, la lectura permite entrar en contacto con una gran cantidad de información y es a través de libros que se logra un proceso de intercambio social. Además, la acción de leer implica comprender para conocer, opinar, complementarvocalización, cuyo dominio es muy útil para mejorar la capacidad y el ritmo de la lectura. Por ello, los alumnos deben de encontrar en la lectura un sentido y un significado, para engrandecer su aprendizaje y valorar cada opinión que está redactada. Finalmente, leer es una acción del pensamiento y puede ser ejecutada con rapidez y eficacia, esto puede brindar una gran ventaja para captar información de interés en los adolescentes.
En la actualidad, la secundaria pasa por una crisis lectora donde el alumno elude las grandes ventajas que contrae leer, como al obtener un sentido crítico, conocimientos y argumentos, estimulando el razonamiento y la imaginación. Literalmente, los libros satisfacen deseos de aprender y conocer, por lo tanto, la lectura ayuda al desarrollo de la lengua, mejorando la expresión oral y escrita. Además, amplia la capacidad de observación, atención y concentración. Aumentado, la práctica de la lectura genera en el adolescente un menor riesgo de un rezago escolar y con la ayuda del docente en las aulas permite que los alumnos puedan obtener de la lectura una herramienta necesaria para formar criterios y puedan desarrollarse mejor ante la sociedad.
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